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05 enero 2016

Invierten recursos internacionales para proyecto arqueológico en la Región Valles ENE/16

TEQUILA ANTES DEL AGAVE

La región Valles de Jalisco está repleta de vestigios arqueológicos de los pueblos que habitaron los territorios aledaños al Volcán de Tequila al menos desde el año mil antes de Cristo hasta la llegada de los españoles, de lo cual poco se conoce. En 2007, la arqueóloga Verenice Heredia Espinoza comenzó a recorrer el Paisaje Agavero y se fue extendiendo hasta ampliar el polígono a 900 kilómetros cuadrados, donde detectó unos mil sitios arqueológicos de distintas temporalidades.

La profesora investigadora del Colegio de Michoacán explica que en el sur del volcán de Tequila ya había importantes registros del arqueólogo Phil Weigand, quien con su esposa Acelia García descubrió lo que hoy se conoce como Zona Arqueológica Guachimontones. Es así que Verenice enfocó su investigación más bien hacia el norte del volcán de Tequila, en el territorio que comprende el Paisaje Agavero, y mapeó todos los vestigios que encontró.


“Lo que tenemos es un mapa con manchas de ocupación y registramos en cuántas hectáreas se extiende cada uno. Podemos ver el cambio de los sitios en el Posclásico, en el Epiclásico, en el Formativo. Tenemos toda la historia de ocupación, no solo de la época de los Guachimontones, lo que nos permite compararnos con otras zonas de Mesoamérica”.

En la primera etapa, Heredia Espinoza realizó transectos (trayecto a lo largo del cual se realizan las observaciones o se toman las muestras para un proyecto científico de investigación) durante 19 meses de trabajo de campo, entre 2007 y 2011, en 464 kilómetros cuadrados, donde encontró 127 lugares de la tradición Teuchitlán. De éstos, 37 eran guachimontones y el resto eran sitios donde había “casas perecederas, con lítica, cerámica, piedras aisladas, que se ven como un montón de cosas en un lugar, pero todo eso también es un sitio aunque no haya arquitectura”.

Este trabajo permitió ampliar los mapas que ya habían hecho otros arqueólogos como Phil Weigand y descubrió que después de la tradición Teuchitlán, siguió habiendo poblaciones, pero fue un periodo olvidado porque la arquitectura no era tan vistosa.

Paralelamente, Verenice Heredia buscó recursos internacionales para ampliar el proyecto hacia los poblados de Magdalena, San Juanito Escobedo, Etzatlán, Oconahua, San Marcos, para lo cual se asoció con el doctor Cristopher S. Beekman de la University of Colorado, Denver. Ambos arrancaron el Proyecto Arqueológico en la Cuenca de la ex Laguna de Magdalena, Jalisco.

“Nos interesaba la etapa tempranísima antes de los guachimontones, porque se hablaba de que había tumbas, aldeas anteriores a la tradición Teuchitlán. Lo primero que tenemos que ver es si había arquitectura, porque Phil hablaba de la destrucción y queríamos reconstruir la laguna a través del tiempo y ver cómo la gente se movió dependiendo de los niveles de la laguna”.

En el Epiclásico (entre el 650 y el 1000 d.C.), después de la caída de los guachimontones, la laguna se hizo más pequeña, hubo cambios regionales “interesantísimos, no solo aquí, sino que encontramos cerámica parecida en Guanajuato, en el norte, en muchos lados, como que es época de gente que entra y sale, llevando sus ideas a otros lados”.

Entre todos los sitios detectados, algunos son de arquitectura circular, otros son simples casitas o conjuntos de materiales como metate, cerámica, herramientas, piedras, “y todo es importante”.

–¿Qué encuentras en el norte en contraste con el sur del volcán, que ya había estudiado Phil?

–Apenas estamos analizando la cerámica, falta fechar para poder hablar de periodos. Pero lo que ya sabemos es que en la zona lacustre hay menos guachimontones que en la parte árida (del Paisaje Agavero, en Amatitán, Tequila, El Arenal). En el polígono de la ex laguna encontramos no más de 20 sitios con arquitectura circular.

Otra cosa interesante es que donde Phil estimó que había chinampas, no hay gente. Es una pregunta que queremos contestar: ¿quiénes estaban asociados a estos grandes sistemas agrícolas de humedales?, porque por ahí no había grandes asentamientos.

Con la caída de los guachimontones, la arquitectura monumental se construyó en el sur, se habla de que podría ser que por ahí había una ruta comercial. En el norte del volcán hay más sitios, pero con arquitectura modesta, es difícil encontrar edificios cívico ceremoniales, administrativos, casi todo es residencial.

También hay sitios enormes en campos de cultivo de agave (entre Amatitán y Tequila) donde ya plancharon toda la arquitectura, solo queda un montón de cerámica, lítica, fragmentos de herramientas, piedras que fueron utilizadas para casas. Si había algo, no lo sabemos; es más complejo reconstruir el pasado.

Después de guachimontones


Del periodo Posclásico (900 al 1500 d.C), Verenice y Cristopher encontraron cientos de terrazas y estructuras en un cerro de lo que hoy es el municipio de Magdalena, de los años 1200 al 1500 d.C. No hay registro de cerámica de etapas anteriores.

Heredia Espinoza comenta que es como una ciudad que acaparaba todo, en contraste con el resto del valle de Tequila, donde había muchos sitios pero pequeños. “La arquitectura es sencilla, de lo que Phil Weigand llama corrales, que son estructuras en C con doble muro. También hay pequeños montículos con plazas, pero nada como un guachimontón. La arquitectura se hizo modesta y no significa que sean pueblos que ‘retrocedan’, sino que cambian sus formas de ver el mundo, de organizarse, y eso es lo más importante: nos hace preguntarnos por qué ya no querían monumentos, por qué preferían placitas y montículos aparentemente rituales, por qué es difícil detectar a la élite. Parece que no había muchas jerarquías, que tenían estructuras organizativas más horizontales y no tan verticales”.

Los sitios del Posclásico se localizaron principalmente en cerros, en lugares con paisajes privilegiados. Esto puede deberse a una estrategia defensiva ante los ataques de los chichimecas y del imperio tarasco, que comenzaba a acercarse hacia el valle de Tequila.

“Sí vivían en alerta permanente, era una zona multiétnica, con gente de muchos lugares, se hablaban muchas lenguas. Pareciera que ahí no había una cabecera como lo fue Guachimontones, en el sur, así que quizá entre ellos tenían alianza para hacer frente a los enemigos. Con la llegada de los españoles, la gente huyó o los bajaron de las zonas altas y los congregaron en los pueblos”.

–¿Qué se puede interpretar de esta región?

–Lo que vemos aquí es que no hay nada arcaico, no tenemos nada de la era del hielo. Los nómadas podrían dejar puntas de proyectil, pero por la forma que recorrimos todo, sería difícil encontrarlas, porque tendríamos casi gatear para encontrar algo. La evidencia más temprana de los primeros pobladores sedentarios la encontramos en la ex laguna de magdalena, desde Magdalena hasta Etzatlán. Son sitios del 1000 al 300 antes de Cristo. Después del 300 antes de Cristo, comienzan los guachimontones y hay un incremento poblacional. Nos falta afinar la cronología de esa época porque la tradición Teuchitlán llega hasta el 450 después de Cristo. Son 700 años y no sabemos si un guachimontón se construyó en el año cero o en el 450, para eso tendríamos que excavar cada lugar. En la tradición Teuchitlán había más arquitectura vistosa y después de su caída, transformación o lo que haya sucedido, hubo un cambio radical.

La arquitectura cambia de circular a rectangular, de cerámica como de cascarón de huevo que llamaba Phil, a una más burda, con diseños distintos. Es un momento de transformación, pero en una época en que hubo cambios en toda Mesoamérica y esta zona no estaba aislada del mundo. Quizá del 900 al 1500 después de Cristo hay más continuidad, no hay cambios tan drásticos.

–Todavía arrastramos la idea de que en el Occidente no hubo nada antes de los españoles

–Cuando dicen que acá no hay nada es porque no tenemos un Teotihuacan espectacular. Pero es una idea racista de no querernos contactar con el pasado, de decir: “qué bonitos los indios, pero yo no soy”. Lo que estamos viendo en esta región (los valles de Tequila) es lo que sucedió antes de que llegaran los españoles y todos nosotros somos el resultado de esta gente (…) Estos pueblos pueden enseñarnos mucho, a organizarnos de forma no jerárquica, más colectiva; eso podemos aprenderlo del pasado. La arqueología no son piedras y huesos, es lo que esto nos dice de nosotros, entonces creo que es importante cuidar, lo que ya está planchado pues ya ni qué hacer, pero sí quizá conservar lo que todavía hay porque todavía hay muchas preguntas que podemos responder.

PERFIL:

Dra. Verenice Heredia Espinoza

Profesora investigador titular del Colegio de Michoacán. Estudió el doctorado Antropología en Purdue University (2005). Es directora de dos proyectos en los Valles de Tequila, el primero sobre el Paisaje Agavero y el otro lo realizó en co dirección con el Cristopher S. Beekman de la University of Colorado, Denver (Proyeto Arqueológico en la Cuenca de la ex Laguna de Magdalena, Jalisco). Además es directora del Proyecto Arqueológico Teuchitlán. Sus investigaciones se enfocan en la organización política y económica de los valles de Tequila a través del tiempo integrando diversas fuentes de información arqueológicas (excavación, recorrido, análisis de materiales) etnohistóricas y etnográficas.

http://www.maspormas.com/2015/12/15/tequila-antes-del-agave/
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